lunes, 27 de septiembre de 2010

Sindrome del niño llorón

Esta mañana estaba hablando con mi madre recordando momentos de cuando era pequeña. Me he acordado de los vídeos caseros (que deberían estar cerrados bajo llave) donde se nos veía a mi hermano y a mi en distintas situaciones.

Las hay de todos los tipos, en la feria, en el campo, en la bañera, en la playa, en el parque... pero analizando los vídeos se puede observar que yo siempre salgo haciendo el tonto, o bailando, o cantando, o disfrazándome... y mi hermano siempre, bueno en el 85% de los vídeos sale llorando.

Eso me ha hecho recordar que a parte de que mi hermano era un llorón y tenía mamitis crónica, era un poco por mi culpa. Y es que llegaban las vacaciones de verano, por regla general nos íbamos a la playa y luego o volvíamos a Madrid o nos quedábamos con mis abuelos en la playa. A mi me encantaba estar sola con mis abuelos así que le decía a mi hermano "pobrecita mamá que se queda sola en casa y tu aquí pasándotelo bien". Luego llegaba la pregunta de mi abuelo, "¡entonces quien se queda?" muy contento porque sus nietos se quedaran allí, yo gritaba "YOOOO" y salía corriendo hacia mis abuelos, mi hermano en cambio, empezaba a llorar y decía "yo con mi mamá" así que él se iba para casa con "mamá".

También me he acordado de cuando poníamos una película para verla con mis primos, mi primo mayor y yo elegíamos Trapito o Faivel y el nuevo mundo. Y viendo eso, no me extraña que se pusiera triste y melancólico. Todavía me pregunto el porqué de películas tan trágicas para los niños...

Pero después de la época de los llantos, llegó la época de los mordiscos y entonces era yo la que lloraba.

martes, 21 de septiembre de 2010

En mi casa se juega así

En mi familia siempre hemos sido un poco viciados de los juegos de mesa y cartas. Tenemos para todos los gustos: el scrabble, el trivial, el pictionary, el ajedrez, las diferentes barajas de cartas y el parchis.
En especial somos unos frikis del parchis, tenemos hasta un tablero para ocho jugadores. Y es que todos los veranos hacemos competiciones de parchis. Nunca jugamos por dinero, nos jugamos las tareas domesticas: recoger la cocina, quitar la mesa, barrer toda la casa... etc. La mejor jugadora era mi bisabuela, que además tenia el truqui de que cuando iba perdiendo removía las fichas. Ahora las mejores son mi madre y mi abuela, que esta última aunque muchas veces se equivoca de ficha y te mueve la tuya lo hace para despistar, porque casi siempre gana.
Tenemos nuestras normas familiares a las que todo el mundo debe habituarse si quiere jugar con nosotros:

-Primero tiramos todos el dado y el número mayor es el que sale.
-La primera vez que te sale el 5 sacas dos fichas.
-Debes entrar a palo fijo a tu casa.
-Cuando tienes todas tus fichas por el tablero y te sale un 6 te cuentas 12.
-Si te sale un 6 abres puente estés donde estés.
-Cuando comes una ficha te cuentas 20.
-Cuando metes una ficha en tu casa te cuentas 10.
-El dado debe caer dentro del tablero si no, no vale.
-Si sacas tres 6 seguidos te vas a tu casa.

Esas son las reglas, son fáciles y sencillas. Son así desde que tengo uso de razón, mi padre alguna vez a intentado cambiarlas, pero le ha sido imposible. Se casó con mi madre con esas reglas del parchis y tiene que respetarlas, era parte del contrato matrimonial.

Hasta aquí todo esta normal, hasta que analizas una partida de parchis desde fuera. El otro día lo hice, analicé la partida como si no fuera mi partida. Me dio miedo.
Estábamos jugando mi tía y mi prima contra mi abuela y yo, íbamos en parejas. Rojo y amarillo contra verde y azul.

Empezamos. Tiramos el dado y ya empezaron los primeros "tirad otra vez" porque habían salido dos 3. Luego solo se oían cosas del tipo "con un 3 te como, me cuento 20, te vas a enterar, que me salga un 6, me cuento 12, te vuelvo a comer, jo tengo todas en mi casa, te como, me cuento 20, te como, mueve, no me puedo contar pero te como, me sale un 3 la meto en mi casa me cuento 10 te como me cuento 20 y te como esta otra también por lo que me vuelvo a contar 20, si me sale un 1 gano, gané"
Durante el juego no te das cuenta, pero si lo ves desde fuera puedes comprobar que tenemos un ansia de matar que no es normal. No sé si todas las personas que juegan al parchis son así, pero en mi casa hemos llegado a enfadarnos por que nos comieran una ficha... Somos así y a nosotros nos gusta, pero asusta.

Finalmente ganamos mi abuela y yo, aunque no nos habíamos jugado nada.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La culpa fue del bocadillo del recreo

No sé realmente que ha pasado, pero las nuevas generaciones de niños crecen muy rápido. Al principio creía que es que mis primas eran muy altas, pero no son solo ellas, también sus compañeros de clase.
Me acuerdo de cuando era pequeña y yo era de tamaño niño, más bajita que mi madre, aunque eso lo sigo siendo, y más bajita que los niños más mayores.
Pero ahora los niños son mas altos, no sé realmente porque.

Haciendo mis investigaciones creo que es por el bocadillo del recreo. A mi hermano y a mi, mi madre nunca nos ha llevado bocadillo para el recreo. Todos los niños sacaban sus sanwicheses para el patio y nosotros nos sacábamos la fruta y el brick de leche, que no era ni batido, era leche sola, pero era más sano.

Y ahora que estoy pasando unos días con mi prima de 10 años, veo que cada día lleva un bocadillo diferente, que si choped, que si jamón, que si queso, que si nocilla... Nada de leche y nada de fruta, eso lo toma de postre o de desayuno.
Así que he llegado a esa conclusión, mi prima con sus 10 años gasta más número de pie y de sujetador que yo y tiene las manos mas grandes que yo porque ella toma su dosis de bocadillo diario.

Eso o es verdad que cada generación es completamente diferente a la anterior.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Que cosas...

Reconozco que soy de ese tipo de personas a las que "se le va la pinza". No es malo, ni grave. Solo que a veces hablo sin pensar y actúo sin pensar también. Hasta ahí todo normal, quien me conoce me quiere como soy y me soporta tal cual. Además ese problema nunca me ha llevado a ninguno mayor, en todo caso a meter la pata y sacarla llena de mierda. Si, literalmente un día metí la pierna y la saque llena de mierda, pero eso es otra historia que hoy no viene al caso.
Estaba dando un paseo por ese mundo que conocemos como Ebay cuando descubrí que no solo a mi se me va la pinza, si no que también a los vendedores, si no el por qué esto:


Que, ¿qué es?, pues unas mangas tatuaje, porque quien no ha querido convertirse en malote sin tener que soportar el dolor de las agujas, quien no ha podido decidirse por un solo tatuaje para el brazo, quien no pagaría menos de 40 euros por seis tatuajes. Pues esta claro, todo el que quiera ser tan malote como él.